Cirrosis hepática

La cirrosis hepática

La cirrosis hepática es la sustitución del tejido normal del hígado, por tejido cicatrizal, que bloquea el flujo de la sangre a través del mismo, impidiendo su funcionamiento normal.

El hígado ese el mayor órgano del cuerpo, su función es vital, ya que se encarga de neutralizar o eliminar sustancias tóxicas de la sangre, y produce agentes inmunológicos que controlan las infecciones, también elimina los gérmenes y bacterias de la sangre. Es además la fábrica de proteínas destinadas a la regulación de la coagulación de la sangre, es el productor de la bilis, que permite la absorción de las grasas y las vitaminas solubles en ellas.

En la cirrosis hepática, el tejido normal del hígado es reemplazado por tejido cicatrizal que bloquea el flujo de la sangre a través de dicho órgano, impidiendo su normal funcionamiento.

Causas de la cirrosis hepática:

Cirrosis hepática

La cirrosis hepática tiene múltiples causas, las más comunes son el alcoholismo y la hepatitis C.

• Cirrosis hepática por alcoholismo: La cirrosis alcohólica se desarrolla luego de más de una década de excesos en el consumo de alcohol. La cantidad de alcohol necesaria para dañar el hígado de una persona varía de una a otra. Las mujeres tienen menor resistencia al consumo de alcohol que los hombres, ya que su hígado es de menor tamaño, y tienen mayor volumen de grasa corporal. El alcohol lesiona la hígado bloqueando su metabolismo normal de las proteínas, grasas y carbohidratos.

• Cirrosis por hepatitis C crónica: El virus de la hepatitis C, causa inflamación al hígado y lo daña levemente, pero este daño con el tiempo puede derivar en cirrosis.

• Cirrosis por hepatitis B y D crónica: El virus de la hepatitis B, también ocasiona daños al hígado e inflamación, lo que puede derivar en una cirrosis con el paso del tiempo. La hepatitis D, sólo afecta a quienes tiene ya hepatitis B.

Síntomas de la cirrosis hepática:

Es frecuente que en los comienzos de la enfermedad, no se presenten síntomas, pero a medida que el tejido cicatrizal avanza, las funciones del hígado se deterioran y pueden aparecer los síntomas de la cirrosis hepática .

Los síntomas más característicos son: agotamiento, fatiga, falta de apetito, náuseas, debilidad, pérdida de peso, dolor abdominal, desarrollo de vasos sanguíneos en la piel con forma de araña.

Con el avance de la enfermedad, aparecen complicaciones como: edema y ascitis, que es cuando el hígado pierde la capacidad de fabricar albúmina, acumulándose agua en las piernas y el abdomen, respectivamente.

Moretones y sangrado, al deteriorarse las funciones hepáticas, pueden aparecer moretones o sangrados. Las palmas de las manos pueden estar enrojecidas.

La aparición de ictericia es común en la piel y los ojos, porque el hígado no absorbe suficiente bilirrubina.

A causa de los depósitos de productos de la bilis en la piel, puede experimentarse picazón intensa.

Como la cirrosis impide que la bilis llegue a la vesícula, pueden desarrollarse cálculos.

Toxinas en el cerebro y la sangre, por dificultades en la eliminación de los mismos por el hígado. Lo que ocasiona que se acumulen en el cerebro o la sangre, esto ocasiona cambios de personalidad, ocasionalmente llevan al coma y la muerte.

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